| En mi Rally Dakar hacia Ítaca queda una estaca |
| Y un boli que no pinta cuando no destaca |
| Amante montado en potra de nácar |
| Río del diamante y de la plata, plata, plata |
| Con una cara y una fosa común |
| Como un iglú del color del betún, ¡y tú compara! |
| ¡Bonjour madame!, ¡Salaam sultana! |
| Voy haciendo un tour por tu mirada azul urbana |
| ¡No hagas un drama! compartimos sueño y compartimos llama |
| Que ya es mucho compartir si casi partimos la cama; |
| Bendecir la mesa, abrir la ventana |
| Estoy haciendo santería o puntería con mi cerbatana |
| Tú déjame con esta dejadez de jade |
| Que si me propongo hacer más sangre igual os jodo ¿sabes? |
| Yo puedo hacerlo de cualquier modo |
| Pero no a por el oro ni con tus modales |
| Oye, estoy subiendo el ático más alto de toda la estepa |
| No he nacido en Nepal ni en La Meca; espiritualidad azteca: |
| Dualidad de cosmos como oposición |
| A mi cosmovisión, mi misión secreta |
| Son maletas en el corredor, he encontrado agua |
| En los planetas que no orbitan a mi alrededor |
| El resto son cruces carcomidas por cualquier castor del río |
| Ni Pantocrátor ni Buen Pastor del frío |
| La tercera carta que escribí |
| La primera vez que la leíste sonaba alegre, la segunda triste |
| ¿será que decidiste ni ser tú ni mi miseria? |
| Y ahora impera interiorismo, ataque de histeria |
| Silencio divisorio, deambulando en el ambulatorio |
| Arráncate esa bata blanca del demonio |
| «la banca un accesorio», el dolor un misterio: |
| álamos de la mano en un páramo de amor etéreo |
| Sabe de todo y sabe de nada y si camina serio |
| Va con la cara del que aguanta la mirada al tedio |
| Da con un canto en los dientes y bien atento |
| Será que el tesoro que entierra encierra misterio |
| Mi Sol, mi Helio, mi estado anímico: |
| Silencio retórico, mi odio es auto crítico; |
| Estoy viendo monos adorando un monolito |
| Me parece hasta bonito cambiar de nave, salir de ruta |
| Porque la vida se padece o se disfruta, yo recito |
| Y ya que tengo más de lo que necesito |
| Hoy lo reparto sin juez ni parte: |
| Nada vale nada si no lo compartes |
| Te vas a aislar y vas a helarte, yo convierto |
| El arte en hambre, la sed en viento, y tan contento; |
| Porque en mis ojos sigue habiendo un monumento |
| A mi padre y a los hijos de su tiempo, y aquí un ejemplo |